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Celtas   Druidas    Tres Caldeiros    Tesouro dos Lobos    Marqués de Bóveda

Zocos da Meiga    A Boa da Fonte da Vila    As aparicións da virxe

 

Los celtas siglo I A.C.

O CASTRO


Cabe imaginar, después de ser desplazados los OESTRYMNIOS de estas tierras por LOS CELTAS, una primera leyenda.
Cuenta ésta, que durante mas de 1000 años vivieron en nuestro castro, manteniendo buenas relaciones con los vecinos de los castros colindantes de Fornelas, Canedo, Castrosante y otros, con los que colaboraron a hora de la defensa de sus posesiones y de su cultura en las épocas de guerra. Aquel primer pueblo celta asentado en el Castro de Piño pudo mantener sus tradiciones y costumbres durante muchos siglos.

Enterraban sus muertos en mámoas o medorras, que es la denominación de sus lugares de enterramiento, y en Piño, cuentan los ancianos, que en el Carballal, en el común, había una montañita donde de pequeños jugaban con los de Freituxe a la que le llamaban la Medorra, luego al cabo de unos años, echaron camiones de tierra encima, no dejando ni lugar para su entretenimiento ni posibilidad para futuras excavaciones arqueológicas.

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Los druidas SIGLO I A.C.

A FONTE DA VILA



Cuenta una leyenda que la Vila de Piño, ha estado desde sus orígenes poblado de robles y durante la época celta fue un lugar sagrado donde se reunían una vez al año los druidas de todos los demás Castros colindantes, para celebrar sus ritos sagrados, en medio de esos imponentes robles, probablemente antepasados de los que lo pueblan en la actualidad, y allí en la noches del solsticio de invierno, con los cercanos aullidos de los lobos abundantes y hambrientos en aquel entonces, se intercambiaban conocimientos e incluían ritos de sangre animal para sus ofrendas a la madre tierra y a los espíritus.

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Caldeiros de Ouro - SIGLO XVII

 

O CIMO DA RIBA


"Desde la cima de la Riba al Castro, está enterrada una cadena de oro que pertenece a un rey y las cabras descubrirán el camino."
A mí, cuando era pequeña me contó el sr. Manuel de Barroso, un celebre vecino de la aldea que lo que había enterrado bajo el camino eran tres calderos, uno de oro, el otro de plata y el tercero de cobre y que únicamente las cabras los descubrirían.
Sea como fuere la leyenda, sólo profundizando o excavando en el camino descubriremos que es lo que hay allí enterrado, si es una cadena o quizás tres calderos, quien sabe, a lo mejor repletos de esos tesoros.

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La serpiente gigante - Siglo XX


Cuentan los vecinos de la aldea que durante muchos años habitó una serpiente de gran tamaño en la fuente de la Vila, que los vecinos la habían visto en numerosas ocasiones y que los tenía un poco asustados. En una de esas ocasiones de avistamiento uno de los vecinos la abatió a tiros de escopeta, partiéndole la cola. Una vecina la vio en la carretera cuando iba con sus vacas y la hizo retroceder, a ella y al ganado. Un vecino de Santalla que iba con el coche también la vio. Un día estaban unos hombres reunidos en este campo de la Villa y escucharon un ruido PSI PSI, al cabo de un rato de nuevo PSI PSI, PSI PSI, y cuando uno de ellos alzó la cabeza pudo ver al enorme ejemplar sin cola encima de sus cabezas.
Esta historia tiene su origen en los años 1960


El marqués de Bóveda - Siglo XVIII

Cuentan los más ancianos del lugar una leyenda de un Marqués de Bóveda, que tenía allá por el siglo xix poderes especiales en la vista, y por eso siempre llevaba para protegerse unas gafas de sol.
Cierto día de feria en Rubián, como era costumbre pasaban por delante del palacio, los campesinos que llevaban a vender sus animales, y en una de esas, el marqués que estaba asomado en el balcón, le dijo a uno de sus asistentes al ver pasar a un vecino con un par de hermosos bueyes, que si se quitaba las gafas era capaz de matarle los bueyes al dicho campesino. Su asistente, no le creyó y para demostrarle que lo que decía era cierto, se sacó las gafas y con el poder que salía por sus ojos mató inmediatamente al par de bueyes dejando al pobre campesino arruinado.

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Los zuecos de la bruja - Siglo XX

 

A FREIXEIRA

A principios del siglo XX los vecinos de Piño, aún se hacían ellos mismo el calzado que usaban, y lo más común era por aquel entonces los famosos zuecos.
Pusieronse de acuerdo varios hombres de la aldea para ir a buscar una madera especial para fabricarlos a la parte de debajo de la aldea, a la llamada Freixeira, por la cantidad de estos árboles que contenía, y decidieron cortar uno de los árboles de una vecina suya con fama de bruja, llamada Juana, una celibata que vivía con su hermano en una modesta casa de la aldea.
Cuando los hombres llevaban un buen rato en la labor y la noche les había caído encima, una luz empezó a rondarles de tal manera que se iba hacia ellos una y otra vez. Uno de los vecinos más valientes de la aldea, el Sr. Pepe de Loureano, que llevaba una escopeta y que por bruto era de los que más, porque era el que extraía las muelas a los demás vecinos, con alicates, no lo dudó un momento y alzando su escopeta de cartuchos a la luz, dio blanco y ésta inmediatamente desapareció.
Cuenta la leyenda, que la luz que se les apareció no era otra cosa más que Juana la bruja, que sabiéndose robada se presento entre ellos convertida en una luz y luego de aquellos disparos tardó meses y meses en salir de su casa, y cuando lo hizo fue coja de una pierna, supuestamente la pierna donde le dieron los disparos del Pepe el de Loureano.
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EL TESORO DE LOS LOBOS - SIGLO XIX

 

En Centéais, vivieron desde al menos el siglo XIX, los Lobos, una familia que consiguió hacerse con un gran tesoro.

No se sabe muy bien los orígenes de ese tesoro, unos dicen que fue dinero que recibieron por ocultar armas en su casa durante la guerra civil española, otros que fue gracias al estraperlo, y los más románticos aseguran que lo encontraron en una de las numerosas minas construidas para el agua que tenía en su interior pepitas de oro.

Sea como fuere, luego de la Guerra Civil, los descendientes de esta casa, se repartieron el oro y cada uno uso su parte como quiso.

Ejemplo del uso de esa fortuna lo tenemos en este Balcón construido en los años de la posguerra en el centro de nuestra aldea.

 

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A VIRXE EN PIÑO

Van pasando os anos e vaise quedando cada día máis lonxe o século XVII que é o que nos temos que remontar para ir a orixe desta lenda.

Antes de facerse a igrexa no Castro, din que estaba en Outeiro, e de alí cambiouse porque apareceu tras un espiño, a virxe . A xente do lugar dicía que era un milagre e o cura párroco dicía que si a imaxe aparecera alí e que daquela quería que se construíra a nova igrexa nese lugar.

Así foi e así se construíu a igrexa na cima do Castro, co seu cemiterio, onde aínda hoxe están os restos dalgúns dos invasores galos que viñeron a conquistarnos a principios do século XIX.

Conta a lenda que pasado mais dun século da construcción da igrexa na cima do castro, volveu aparecer a imaxe da virxe no actual sitio e os veciños, abraiados por semellante aparición, volveron a facerlle caso o párroco e  construíuse a igrexa no sitio que está na actualidade.

A lenda pon de manifesto a perseveranza da igrexa para provocar milagres o seu entoxo e conveniencia, logo duns anos de estar a igrexa  onde está na actualidade, voltou a aparecer a imaxe da virxe noutro sitio, mais esta vez os veciños, mais abispados que en séculos anteriores, ou quizáis máis pobres, reveláronse contra do cura e a igrexa quedou onde está.

O largo de máis de dous séculos, os diferentes curas de Piño, tiveron en común o segredo da aparición da virxe e encargáronlle o sacristán de torno  mover a imaxe o seu entoxo.

Algún dos veciños , din que Piño , en realidade foi SANTA MARÍA DE ESPIÑO, por aquela vez primeira que apareceu tras un ESPIÑO.

Ca colaboración especial da sra. Visita

 

 




El pueblo ha ido transmitiendo oralmente durante miles de años sus anécdotas y sucesos más significativos. Ejemplo de ello tenemos, hasta bien entrada la segunda década del siglo XX , en los frecuentes cuenta historias o pregoneros que iban por las principales ferias de la comarca narrando, como sus antepasados los trovadores, los sucesos que acontecían por los alrededores.
Ser pregonero o cuenta historias era una profesión más, ejercida por un hábil poeta erudito, que componía los versos más rimados posibles con las noticias que luego vendía. Estos serían pues, los primeros periodistas y poetas conocidos, para el pueblo.

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