Los operadores piden a los fabricantes y al Estado que se impliquen más con la electromovilidad

Durante el tercer congreso nacional de Carril Bus se abordó el futuro de la electromovilidad en el transporte público urbano por parte de fabricantes de soluciones de carga, fabricantes de vehículos y operadores. Un encuentro donde los operadores aprovecharon para demandar soluciones a fabricantes y un mayor compromiso por parte del Estado.

Aunque los ponentes mostraron divergencias en los enfoques de la cuestión, quedó claro que la electrificación es una apuesta de futuro para un transporte más sostenible y que la electromovilidad ha venido para quedarse. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer en el que operadores, fabricantes y fabricantes de soluciones de carga están obligados a entenderse y a trabajar de la mano”, afirma Diego García, moderador de las tertulias de electromovilidad celebradas durante el tercer congreso de Carril Bus.

Por su parte Joan María Bigas, vicepresidente de AMB consideraba que es necesario

que el Estado se implique decididamente en este proyecto de futuro, ya que el buen funcionamiento de las áreas urbanas es fundamental para el desarrollo del país en su conjunto. También mencionó la apuesta que deben hacer los fabricantes de autobuses y la industria en general, especialmente en tres aspectos que considero básicos: la reducción del precio de los vehículos (tanto en ciclo de vida como en inversión inicial); el acompañamiento a la administración y al operador a lo largo de todo el ciclo de vida del vehículo (consiguiendo así clientes a largo plazo); y el ofrecimiento de soluciones adecuadas a las necesidades de cada ciudad, estudiando en detalle los requerimientos que se plantean, mediante una posición netamente proactiva.

Para Igor Gonzalez, gerente de DBUS, dada esta situación de incertidumbre, “difícilmente se va a ver en el mercado a corto/medio plazo una implantación rápida de los procesos de electrificación en flotas si no existe un apoyo firme y comprometido por parte de todos los agentes que intervienen en los procesos de electrificación, así como un apoyo financiero importante que no recaiga exclusivamente en los presupuestos municipales”. Sin embargo, y a pesar de todas estas dificultades, cree que el autobús eléctrico es una excelente oportunidad para hacer más atractiva la imagen del transporte público.

Para Rafael Salas, de Director Corporativo de Mantenimiento e Ingeniería de Avanza by Mobility ADO siendo el responsable del proyecto de electromovilidad, “este tipo de tecnologías tienen implicaciones relevantes en el diseño y explotación de las redes de transporte como la necesidad de infraestructuras de carga para suministrar al vehículo la energía eléctrica suficiente para su propulsión, climatización y servicios auxiliares, la limitación de la autonomía diaria para la solución de un vehículo por carga nocturna o la duración de las baterías. “Para Avanza, nuestro objetivo prioritario es aportar a nuestros clientes las mejores soluciones de redes de transporte sostenibles basadas en la electromovilidad tanto desde el punto de vista operativo como financiero y medioambiental”, afirma. “Entre los riesgos y aspectos más relevantes identificamos el elevado nivel de inversión que implican estas tecnologías así como la incertidumbre sobre el comportamiento y costes de mantenimiento durant

Para Jesús Herrero, secretario general de ATUC, “la electromovilidad es un avance estratégico que da solución a los problemas de ruido y contaminación generados por los motores de combustión interna. Sin embargo, “el uso de esta tecnología es, de momento, muy muy cara, todavía le queda madurar. Por ejemplo es muy difícil que un vehículo eléctrico pueda trabajar 16 horas con AC en funcionamiento”, afirma. Pero desde la asociación de transporte urbano, si visualizan en un futuro cercano el uso de estas motorizaciones en líneas que trabajen en centros históricos, zonas muy concurridas”. (Más información en Carril Bus noviembre, 166).

Por Mayte Rodríguez López