El debate más intenso en el congreso de Carril Bus, “la liberalización de las líneas regulares de largo recorrido”

Mientras que para CONFEBUS el sistema de transporte en autocar español es un modelo que funciona y que no le cuesta dinero al Estado, para Anetra, no es así, le cuesta dinero y además liberalizarlo sería positivo para el sector y para los viajeros. Un debate tenso en el último congreso nacional de Carril Bus, tanto por parte del representante de Confebus, su presidente, Rafael Barbadillo, como por la asesora legal de Anetra, Adoración Navarro.

El modelo de concurrencia que lleva desarrollándose en los últimos años ha traído al sector esa competencia por el mercado de la que antes carecía y también la renovación y de muchas concesiones que han pasado a ser titularidad de nuevas empresas. Sin embargo, ahora, el debate, lo ha abierto la Unión Europea con esa propuesta de liberalización de las líneas de largo recorrido, a partir de 100 km.

Mientras Confebus defiende los beneficios de un sistema que funciona, Anetra considera que la liberalización podría suponer beneficios mayores para el sector. Esta última asociación despertó incertidumbre con su propuesta de liberalización controlada. Según comenta Adoración Navarro, hablamos de una liberalización contralada, en cuanto a sometida a previa autorización por la Administración: autorización que no lo es en exclusiva y que se haya vinculada exclusivamente al cumplimiento de requisitos objetivos, adecuados, esenciales, no discriminatorios y que permitan la concurrencia, previamente definidos por la propia Administración relativos al concreto servicio y la calidad en la prestación, entre los que se encuentra la necesidad de que el servicio sea prestado por la empresa con sus propios medios materiales.

Y “controlada” en tanto resulta precisa una regulación administrativa del acceso a las estaciones públicas o privadas, que en ningún caso podrá suponer la imposición de condiciones subjetivas, discriminatorias o que atenten contra la libre competencia.

Por su parte, Rafael Barbadillo se refirió a las bondades del modelo de transporte español y la competencia por el mercado que ya suponen los concursos públicos, con las mejoras que suponen además para los viajeros, al aumentarse expediciones y calidad del servicio. “El número de empresas que han concurrido a la adjudicación de los últimos 28 contratos convocados por el Ministerio de Fomento ha sido, en general, suficientemente plural (una media de 5 empresas por contrato), cuyas ofertas eran, además, fuertemente competitivas. Así, las tarifas viajero-kilómetro a las que fueron adjudicados esos contratos supusieron una bajada media respecto a la tarifa de salida que se establecía en el pliego del concurso de un 26,70%, mientras que el número de kilómetros anuales que se comprometió a realizar el adjudicatario, que en todos los casos ofertó realizar más expediciones que las previstas en el pliego, supuso un incremento del 43,86% sobre los inicialmente señalados en aquél, sin contar otra

En opinión de Barbadillo, resultaría, en consecuencia, difícil justificar porqué un sistema que funciona, garantizando la movilidad ciudadana incluso en las circunstancias menos favorables a precios y en condiciones de calidad y seguridad más que aceptable, haya de ser modificado; máxime si no entraña elemento de discriminación alguno en relación con las empresas que pueden concurrir a la adjudicación del contrato.

Por Mayte Rodríguez López